miércoles, 26 de enero de 2022

¿Cómo vamos a culpar a la gente joven cuando ven que la impunidad es la norma?



Que el botellón jamás dejó de existir durante esta Pandemia lo sabemos todos. Que la normativa se aplica sólo selectivamente y que se sanciona principalmente a quienes saben que van a pagar la multa porque sí tienen algo que perder, también parece cada vez más obvio. Que cerrar el ocio nocturno, si no se vigila que la gente se vaya a su casa o no siga la fiesta en la calle, ha sido clamorosamente contraproducente, pero da igual. Si los vecinos no duermen, que se vayan a otro barrio, no sea que cumplamos la ley.

Esta España súperregulada en la que vivimos, en que todos nuestros actos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos están normativizados, legislados y ordenados, parece que eso sólo se aplica a una parte de la población, la que sabe que le irán a la chepa si se pasa un milímetro de la raya. Al resto… hay que tratarlos de usted, no sea que encima te crucen la cara.

¿Podemos culpar a los jóvenes o es la lección que les estamos enseñando? Si se molestan en leer la prensa verán que los comportamientos ilegales no se castigan, lo que genera hay una sensación de impunidad que empapa el imaginario colectivo. ¿Cómo vamos a decirles a unos chavales que no pueden estar bebiendo en la calle si hemos aceptado que una trama de prostitución que implicó gravísimos dramas, abortos y barbaridades inimaginables quede arreglado con la versión civil de los consabidos tres avemarías y cuatro padrenuestros?

Pasa en todos los niveles y esferas. Desde los vándalos que destruyen nuestro patrimonio histórico y los que entienden que la diversión es estar hasta las tantas de la noche meando en la calle y dejando el casco histórico y otras zonas de Lugo como si fueran estercoleros (paradójicamente esto se acentúa cuando nuestras autoridades están en Fitur intentando atraer turistas para que vean esto) hasta los chorizos de alto nivel (es una forma de hablar) que montan una red criminal de prostitución y drogas y queda todo en agua de borrajas.

El bar que pide el absurdo e inútil certificado Covid pierde clientes que se van a los que pasan de todo, igual que pierden gente los que cumplen la ley que prohíbe fumar o el que tiene la osadía de pedir unos datos que le obligan a recoger. Ni la trama para retirar las multas, ni el incumplimiento de las normas por parte del Club Fluvial que hizo lo que le vino en gana con el aparcamiento… y eso que son temas que se han declarado ilegales, pero a los que podemos sumar otros que aún están en ello pero que todos sabemos cómo van a terminar, como el disparate del Garañón con un convenio más que sospechoso, o la ruina que nos supone la surrealista gestión de la Fábrica de la luz…. Nada de ello parece que se vaya a castigar. Todo queda en titulares de periódicos, conversaciones de taberna y degradación de la imagen de la sociedad como marco de convivencia.

Así que no nos extrañemos de que las cosas vayan a peor. “Saldremos mejores”, decían pero la pandemia ha servido para hacer más profundo el agujero social que ya llevamos unos añitos cavando, y que se resume en una frase: cuando haces que quien cumple las normas se sienta imbécil, prepárate para que todos se las salten.

martes, 25 de enero de 2022

Tras la fiesta hay que limpiar

Año y medio, al menos, llevan esos globos ahí... dando una imagen de dejadez muy simbólica.

A todos nos gustan las fiestas, pero lo de recoger la mesa y fregar la vajilla es menos atractivo, eso es difícil de rebatir. Cuando hablamos de la vía pública es sorprendente (aunque cada vez menos en este Lugo nuestro gestionado - es un decir - de aquella manera) que los restos de las celebraciones queden ahí durante años dando vergüenza propia y ajena.

Es el caso de la calle San Pedro, una de las más importantes en el ámbito comercial del casco histórico, y que se ve afeada desde hace años por unos globos descoloridos y casi diría que podridos (si es que el plástico se pudre, que lo dudo) de una fiesta que se celebró, si mal no recuerdo, en verano de 2020.

Si uno tiene en cuenta que en esas calles se puso iluminación de Navidad, de San Froilán y nuevamente de Navidad en 2021, choca más aún que no se hayan dignado a retirar esos restos, aunque bien es cierto que la empresa concesionaria de la iluminación no tiene por qué andar retirando la basura que se contrata con otras entidades privadas. Es más bien la falta de cuidado de estas últimas y del Ayuntamiento que las contrata pero no tiene en cuenta la retirada de residuos.

Es dejadez pura, porque hay que decir que cuando alguien se acuerda a la administración le falta tiempo para echar una mano. Les pongo un ejemplo: todos los años que organizamos el Milagro de San Vicente en que la fuente de la Plaza del Campo mana vino nos preocupa mucho el tema de la limpieza del monumento, porque comprenderán que somos los menos interesados en dañarlo lo más mínimo. Pues no hay problema: en el escrito de petición pedimos al Ayuntamiento la limpieza de la fuente antes y después de su uso y el personal de Urbaser se encarga de dejarla como los chorros del oro. Lo haríamos nosotros, pero si les soy sincero me da miedo meter la pata y dañar la fuente.

Los globos de San Pedro son síntoma de que a nadie le importa un pito, y eso es, como mínimo, triste. Eso sí, después pretendemos ser Patrimonio de la Humanidad. Deberían viajar un poco y ver cómo cuidan sus cascos históricos las ciudades que obtienen ese reconocimiento y se pondrían colorados, aunque dudo de la capacidad de rubor de nuestros gestores (de nuevo, es un decir).

lunes, 24 de enero de 2022

Las (magníficas) propuestas para la trasera de San Fernando de Guille Tort

Las dos propuestas de Guille Tort. Cualquiera de ellas infinitamente mejor que lo que hay

Hay gente que viven en la ciudad y gente que hace ciudad. Guille Tort es de los segundos.

Hace ya casi un año que colgó en su Twitter un par de propuestas para la trasera de San Fernando, ese pedregal infame que se está usando principalmente de canil y de vivero de hierbajos varios que llegan a la cintura con cierta facilidad.

Las propuestas que ha plasmado este joven y convincente diseñador son de puro sentido común. Una de ellas es una zona ajardinada, la otra es dividir el espacio en jardín y canchas deportivas, que caben de sobra. Aunque personalmente usaría más lo primero, optaría por la segunda pensando en dar vida a la zona y recordando que en el casco histórico casi no hay espacios para que los niños jueguen.

La propuesta de Guille tuvo tanto éxito que incluso la cuenta oficial del Ayuntamiento de Lugo se vio obligada a contestarle poniendo como excusa que las obras se hicieron “provisionalmente” mientras no se construía el Museo de la Romanización en el cuartel de San Fernando. Si tenemos en cuenta que las cosas “provisionales” en Lugo se eternizan (no hay más que pensar en la pasarela de la Ronda junto a San Roque, que lleva 30 años de “provisionalidad”… y los que le quedan) no habría estado mal que ese uso temporal fuera, pues eso, un uso.

Tampoco es que el Ayuntamiento, que prometió que en este mandato se iniciarían las obras del Cuartel de San Fernando, de su propiedad, esté moviendo un dedo. Se gastan el presupuesto en bobadas como las bañeras colectivas gigantes o una pasarela que antes de su inauguración ya dan por inútil (por lo que están ya acondicionando otra alternativa) y claro, pasa lo que pasa, que para arreglar edificios en ruinas no hay pasta.

El estado actual del recinto, que ha pasado de caballeriza a pocilga.

También es cierto que la Xunta aquí tendría que poner dinero, porque fue la que prometió hacer el Museo de la Romanización y, cuando la presión ciudadana empezó a crecer, se inventó aquella tontería del Parador de Turismo que, aunque suena bonito y entra bien en el imaginario colectivo, es inviable en ese edificio, al igual que el Colegio que yo mismo pensaba que era una gran opción pero que por lo que nos dicen no se puede poner por las condiciones legales del espacio y los requisitos de un centro educativo.

La idea de Guille Tort no sólo es buena, es que lo inconcebible es que no se haya hecho algo así. El buen gusto no es la tónica reinante en nuestra sede municipal (a Quiroga Ballesteros me remito) y es probable que el diseñador haya puesto demasiados árboles para contentar el criterio municipal, que obra que toca, piedra que mete. Ecológicos sí, pero sin verde, que mancha mucho.

Es una pena que no se le haga caso. Sale en la prensa, la gente le da la razón (no he visto absolutamente a nadie que diga que no la tiene, porque la tiene) pero ahí queda la cosa, como suele pasar en este Lugo nuestro donde tener razón o no es irrelevante. Lo que cuenta es que le entre por el ojo a los que mandan, que coinciden sorprendentemente poco con lo que parecen decir la ciudadanía en general y el sentido común en particular.


viernes, 21 de enero de 2022

Año y medio después de su entrega el Auditorio se deteriora sin uso alguno

Dos décadas esperando por el Auditorio y ahora no se abre porque no les da la gana.

Los tiempos de la administración no son los mismos que los del resto de los mortales. Ha pasado ya un año y medio largo desde que la Xunta de Galicia entregó al Ayuntamiento de Lugo el nuevo auditorio y ahí sigue, cerrado a cal y canto, cogiendo polvo y humedades como cualquier edificio que esté bajo llave en una ciudad como la nuestra. Ayer lo constataron concejales de la oposición que lograron, tras muchos intentos, que les dejasen entrar. A ustedes y a mí ya ni se nos ocurre que nos lo permitan.

Es más que probable que haya daños causados por deficiencias en la construcción, no lo dudo porque incluso hay informes técnicos al respecto (aunque también los había para avalar el Garañón o lo que se hizo en la fábrica de la luz y ya ven lo bien que nos ha ido con esos temas). Pero, aunque sean ciertos, lo difícil va a ser reclamarlos, ya no sólo a la administración autonómica, sino a las empresas que construyeron y equiparon el mamotreto, porque lo de las garantías no es eterno y si bien es cierto que en teoría las construcciones tienen un mínimo de diez años, los equipos no… y los daños a edificios sin mantenimiento tampoco.

Entre que se ponen a ello y no se ponen, es muy probable que se cumplan dos años desde la entrega del edificio sin que se mueva ficha, y cuando pasa tanto tiempo se abre la puerta a que las reclamaciones se desestimen porque se ha tenido todo abandonado. Ya saben cómo va esto, las garantías y los seguros cubren todo cuando contratas, pero muy poco cuando reclamas. Después viene el acondicionar y reparar los problemas (lo que se dilatará hasta que se estimen o no las reclamaciones) con lo que este 2022 tampoco veremos abierto el auditorio. De hecho no hay presupuesto consignado para él.

Recuerdo aquellas notas de prensa en que el Ayuntamiento pedía “con urgencia” que se le cediera el edificio. Una del 28 de agosto de 2019, por ejemplo, protestaba porque no les habían contestado una carta que enviaron a la conselleira el 24 de Julio (lo que, en realidad, hace correr los plazos en agosto, que ya sabemos cómo se ralentiza todo). En aquel momento se hablaba de que “Lara Méndez recordó la consejera que llevamos 15 años esperando estas dependencias culturales”. Pues ahora ya son 18, querida alcaldesa. Y los que faltan.

Fue recibir el edificio y las prisas se evaporaron. “Es que no hemos podido hacer nada a causa de la terrible Pandemia que vivimos”, es la más que probable respuesta de la administración local para justificar haber estado mirando a las musarañas durante este tiempo. Podría colar, si no hubieran corrido como conejos para sacar adelante proyectos que sí les apetecía realmente ejecutar como el edificio de madera (sin uso previsto), las bañeras colectivas o el tan demandado y utilizado carril bici (es una puñeta que por escrito no se note la ironía si no lo aclaras). Ahí sí se pudo hacer todo y los expedientes pasaban de mesa en mesa a la velocidad del rayo. Pero el Auditorio no. Ese está ahí, para mayor gloria de la eficiencia administrativa.

La cultura no vende ni da votos. Por mucho que se les llene la boca hablando de que es la base de la civilización y que es un tema fundamental hay que reconocer que en esta ciudad los temas de ese sector tienen el éxito que tienen y nuestro gran problema no es la oferta cultural sino la demanda cultural, que es más bien escasa. Funcionan las fiestas (Arde Lucus, San Froilán, Caudalfest…) y punto. Así que no saben qué hacer con ese gran edificio porque son conscientes de que no lo van a llenar más que en contadísimas ocasiones en que traigan a un triunfito o algún espécimen de los que salen en la tele y poco más, y el gasto va a ser brutal.

Lo de construir eso en el quinto pino no ayuda. Había opciones de hacer el auditorio en una ubicación céntrica pero no se quiso porque… pues no lo sé, pero Orozco se emperró en sacarlo de las proximidades de la Muralla y lo consiguió, lo que va a colaborar en el previsible fracaso de uso del auditorio igual que lo hizo con el MIHL. Vamos, lo mismo que quieren hacer con la estación de autobuses.

Es llamativo que no se abra siquiera a visitarlo por parte de la ciudadanía con excusas más que cutres como la de la seguridad. Vamos a ver, se hicieron visitas guiadas al Cuartel de San Fernando que, literalmente, se cae en pedazos, pero no se puede ir a curiosear en un edificio recientemente construido porque es peligrosísimo. ¡Qué cosas!

Seguiremos pasando por delante del Auditorio que, a este paso, va a ser la obra de arte posmoderna del siglo: 20 millones de euros tirados a la basura. Peor aún, porque el mantenimiento habrá que hacerlo.

jueves, 20 de enero de 2022

¿Cuánto nos va a costar mantener calientes 6 bañeras gigantes al aire libre?

No sabemos cuánto va a costar mantener las pomposamente llamadas "Caldas".
Foto: La Voz de Galicia

Se dice muchas veces que es más fácil adquirir que conservar, y estoy totalmente de acuerdo. Cuando una persona, familia o empresa afrontan un gran gasto para comprar un inmueble o un bien (hablamos de una vivienda, un apartamento en la costa, una casa en el campo, un coche, un furgón para el negocio, un almacén o cosas por el estilo) tienen que hacer dos cálculos básicos y críticos: el primero es si se pueden permitir la compra, que es el más fácil de realizar; el segundo es todavía más importante, aunque más difícil de adelantar: si lo pueden mantener a lo largo del tiempo.

En Lugo se están construyendo esas bañeras gigantes denominadas pomposamente “caldas” (será porque están calientes, porque de aguas termales tienen lo que yo de cura párroco, les recuerdo que es agua del grifo calentada artificialmente con calderas) y que son incapaces de decirnos cuánto va a costar mantener. ¿De verdad no se ha hecho un estudio de costes de mantenimiento a futuro?

Nos dicen que el coste es lo de menos (total, pagamos todos…) y que será un gran atractivo turístico… lo mismo que se nos vendían con el MIHL y otras disparatadas actuaciones que están ahí cogiendo polvo y con unos mantenimientos que no se hacen públicos porque la gente iría al Ayuntamiento con antorchas, y no precisamente para dar luz.

El PP dice que consumirá unos 400.000 euros del erario público cada año entre mantener el agua caliente y los gastos de limpieza, seguridad y demás aparejados a cualquier instalación que supone poner unos grandes vasos de agua sin ningún tipo de vallado (que por lo visto esa es la intención, por increíble que parezca). Aunque consideremos que la oposición tienda a exagerar es bastante obvio que los 8.500 euros al año que el gobierno local asegura que se gastará en luz es una más que obvia minoración de lo que se nos viene encima.

Si tenemos en cuenta que Lugo no se caracteriza por gozar de inviernos de suaves temperaturas, y que la zona donde se está construyendo ese disparate ecológico amanece bajo cero muchos días al año (uno de los motivos de que los romanos, que tontos no eran, construyeran Lugo monte arriba y no junto al río) tener cientos de miles de litros a 36º permanentemente barato, lo que se dice barato, no parece que vaya a resultar.

Más allá de quién tenga razón o no, lo llamativo es el principio básico de que el gobierno municipal de Lugo no pueda presentar un informe explícito de lo que prevé que costará el mantenimiento de la mayor barbaridad que he visto jamás en Lugo desde el punto de vista medioambiental (y eso que está reñido el trofeo). Ni un estudio de costes, ni una previsión de mantenimiento, ni perrito que nos ladre. Se aferran al ojímetro y dicen que “según esté el precio de la luz” que, como todos sabemos, está de saldo y su tendencia es a la gratuidad...

Lo irónico es que a pocos metros de las bañeras gigantes hay una central eléctrica municipal que está cerrada y abandonada a pesar de que ya nos ha costado unos cuantos millones de euros tenerla así. Lo que es peor aún, como han dejado caducar la concesión para generar energía, no se puede aprovechar para dar electricidad a las bañeras, que eso sí sería un proyecto interesante y sostenible. Pues no, mejor metemos unas calderas a calentar agua del grifo en seis piletas de 400 metros cuadrados, que se dice pronto.

Imagino que pretenden que sea como lo de Orense, las “Chavasqueiras”, que están abiertas permanentemente y al aire libre. Quizá lo de que lleve ahí un par de miles de años y que el agua sea termal y salga caliente por naturaleza tenga algo que ver, digo yo. Pero en Lugo somos más chulos que nadie y si no hay agua termal que podamos usar la calentamos a machete y a vivir que son dos días... los mismos que puede que dure abierto este sinsentido.

¿Que haya gente que no puede pagar la calefacción de su casa mientras despilfarramos energía y calor en esta bobada? ¡Que se vengan a bañar, que es gratis! Sensibilidad social en estado puro.

miércoles, 19 de enero de 2022

Camilo José Cela o la injusticia de negarle un 17 de mayo

Camilo José Cela, premio Nobel de literatura

No conocí a Camilo José Cela, así que no tengo ni idea de cómo era en el trato privado, pero su imagen pública distaba bastante del concepto de afabilidad. Probablemente por eso, porque en este mundo es más importante caer en gracia que otra cosa, y porque cierto sector de esta Galicia a veces contradictoria se ha adueñado de todo lo que es parte del mundo de la Cultura (con el cómplice silencio del resto de nuestra tierra), se ha negado al único premio Nobel gallego (y uno de los pocos españoles) el reconocimiento que supone dedicarle el Día de las Letras Gallegas, algo difícil de comprender.

Hace ya veinte años que falleció Cela, así que ya han pasado diez ocasiones en que se le podría haber homenajeado el día 17 de Mayo. La norma, por lo visto, marca que tiene que pasar una década desde el fallecimiento de la persona a la que se reconoce en esta fecha. Van dos.

El poco galleguismo de Cela es la excusa que se pone para agraviar su memoria, lo que no deja de ser curioso porque cuando interesa se busca el ADN patrio con un microscopio electrónico si es necesario. Todo depende de lo simpático que caiga el individuo y, sobre todo, de su corte ideológico ya que ser protagonista de ese día no parece ser compatible con viajar en Rolls Royce con Grace Jones al volante.

A Cela se lo comió su propio personaje que, como casi todo el mundo, tuvo luces y sombras. Colaboró con regímenes totalitarios escribiendo a sueldo alguna novela que quedó en el olvido, e incluso fue censor durante un par de años, aunque paradójicamente él mismo fue censurado en España por el franquismo, viendo cómo la segunda edición de “La familia de Pascual Duarte” fue requisada por el régimen y prohibida lo que le hizo publicar la tercera edición en Buenos Aires, al igual que “La Colmena” que era demasiado subida de tono para los enfermizos censores franquistas. Probablemente eso le habría dado el estatus de “represaliado” que tanto parece gustar para ensalzar a otras personas.

Pero volviendo al centro del asunto, la galleguidad de Camilo José Cela es lo que está en discusión, y creo que una publicación de la gran editorial Alvarellos del año 2006 titulada “Retorno a Iria Flavia. Obra dispersa y olvidada 1940-2001” disipa cualquier duda bienintencionada. No creo que Henrique Alvarellos pueda ser acusado de no ser un defensor de Galicia, y es quien hizo esa cuidada edición.

Presentando O Camaleón solteiro

Que después de recibir el Premio Nobel publicase “O Camaleón solteiro”, recopilación de sus colaboraciones con El Correo Gallego cuya portada fue obra nada menos que de Laxeiro es otro ejemplo que podría servir de argumento si hubiera la menor intención de reconocer a nuestro escritor más universal.

Probablemente no sea más que una anécdota también, pero cuando en 1.981 Cela estuvo en el Verruga firmó el libro del restaurante, que conservamos como oro en paño, y su dedicatoria la hizo, "motu proprio", en gallego.

Firma de Camilo José Cela en el libro de oro del Restaurante Verruga

La obra de Cela es gallega, incluso esa gran mayoría escrita en castellano. Su trasfondo, su vida, su relación con los principales intelectuales gallegos (Vicente Risco, Isaac Díaz Pardo, Celso Emilio…), su morriña de la tierra que le vio nacer y de la que se vio obligado a marcharse con tan sólo 9 años… su obsesión por regresar y vincularse a Padrón… Todo es marca Galicia.

Por si todo esto fuera poco a Cela le debemos que en pleno franquismo se considerase al Gallego como una lengua y no un dialecto, logrando mucho más que otros supuestos luchadores de la causa. La Real Academia Galega pidió a la Española que eliminase la acepción de gallego como “mozo de cuerda” y demás términos peyorativos. Ahí se quedó su petición. Fue Cela, miembro de la RAE en aquel momento, quien solicitó que se eliminase también su rango de “dialecto” y se elevase al de “lengua”, algo que sólo apoyó Wenceslao Fernández Flórez pero que finalmente se consiguió.

Cela escribía poco en gallego, por no decir casi nada, y podría parecer una contradicción dedicarle el día de las letras gallegas, pero no olvidemos que ni siquiera la mismísima Rosalía escribía todo en gallego ni mucho menos. Todo es cuestión de enfoques.

Que al único premio Nobel de nuestra tierra se le niegue este reconocimiento es algo que jamás comprenderé.


martes, 18 de enero de 2022

La cafetería de la vieja cárcel sale por cuarta vez a licitación (a ver si ahora...)

A la izquierda, el aspecto original de la vieja cárcel. A la derecha (Foto de Luis Díaz Díaz para Veredes.es) lo que tenemos hoy.

Desde mi punto de vista la reforma de la vieja cárcel fue un disparate en lo que se refiere al edificio delantero. No sólo se mantuvo el añadido que se hizo en tiempos, sino que se añadió una altura más con la pecera que ahora se vuelve a sacar a licitación para su uso como cafetería.

Con la rehabilitación tenían una ocasión de oro para darle la apariencia que proyectó a finales del siglo XIX el gran Nemesio Cobreros, un arquitecto que firmó muchas de las mejores obras de nuestra ciudad. Pero no, se decidió mantener la mole frontal y no sólo dejar sus dos alturas adicionales sino meter una más, que tapa la vista de la cubierta del patio interior, que es una auténtica preciosidad. Pero bueno, ahora ya está.

A la cuarta quizá vaya la vencida, y alguien quiera hacerse cargo de la cafetería, cuya licitación se aprobará hoy en Junta de Gobierno. El canon a pagar será de un mínimo de 1.360 euros (es el precio de salida, los que oferten pueden mejorar esa cifra para lograr la concesión) y si les digo la verdad no creo que sea un precio fuera de mercado siempre y cuando las demás condiciones sean razonables.

Un recinto espacioso y atractivo que esperemos que ahora sí se ocupe.

Ahí está precisamente el matiz. Las convocatorias anteriores pedían un mínimo de 2.000 euros pero el problema no era el dinero (aunque con la crisis que se nos ha venido encima y más en el sector hostelero es algo a tener muy en cuenta) sino las condiciones que se ponían en cuanto a horarios, uso del espacio, falta de instalaciones (no había almacén por ejemplo) y requisitos que se metían en la labor del hostelero, exigiéndole menús ecológicos y no sé cuántas cosas más que imagino que ahora han eliminado para que pueda ser un negocio y no un continuo quebradero de cabeza.

También es cierto que las condiciones que se imponen en los concursos públicos de Lugo se hacen cumplir según el día que les pilles. Por ejemplo, el mantenimiento y limpieza de los baños del parque de Rosalía eran una condición de los adjudicatarios de la disparatada cafetería que se construyó allí (un cajón de hormigón y cristal que costó – hablo de memoria – unos 700.000 euros) pero nunca se obligó a cumplir ese punto, lo que hizo que el Ayuntamiento optase por renunciar a eso y pusiera el baño autolimpiable que funciona a ratos.

Pero volviendo a la cuestión, y a la espera de ver el pliego que publican, la cosa tiene buena pinta. Para empezar ya no es un contrato sino una concesión administrativa, lo que mejora las condiciones y permite que su duración sea de 10 años prorrogables por otros 5, que ya es un plazo razonable. Habrá que ver si, con la experiencia que tenemos ahora con la pandemia, incluye exenciones por cierres obligatorios y cosas así, que antes no se nos habrían ocurrido pero ahora son más que evidentes.

Las vistas son probablemente de las mejores que hay en Lugo. La Muralla no luce en otro lugar accesible por el público tan bien como en ese recinto que, como les dije antes, no debería existir pero ya de hacerlo es mejor que se use.

Las vistas de la cafetería son excepcionales y un gran atractivo para su explotación

Les deseo mucha suerte en la adjudicación y que alguien se haga cargo del espacio porque realmente es una tristeza que lleve vacío cinco años, y llevaba el camino de la cafetería del MIHL, un espacio que se construyó con nuestro dinero pero que jamás se ocupó.