viernes, 26 de noviembre de 2021

Guía del coleccionista de sellos I: Introducción

Cartel de la Exfilna 2021 y hoja bloque dedicada a Lugo

Lugo fue sede este año de la Exfilna 2021, la exposición nacional de filatelia, y muchas personas se acercaron por curiosidad y acabaron viendo que es un mundo apasionante y muy variado. A partir de la semana que viene iré explicando cómo se hace una colección de sellos y varios conceptos básicos sobre la filatelia, que seguramente podrán interesarles a algunos de ustedes.

Este blog no tiene una motivación económica, ni siquiera me repercute de manera alguna que tenga más o menos visitas, por lo que me puedo permitir el lujo de escribir sobre cosas que no son interesantes para el gran público, y así hay artículos con miles de visitas y otros con unas pocas decenas. Soy plenamente consciente de que los temas culturales son los que menos visitas generan (es curioso porque todo el mundo afirma estar muy interesado por esas cuestiones) pero ya les digo, me da bastante igual.

Así que, como les decía, voy a dedicar una serie de artículos a la filatelia. No sé ni cuántos ni durante cuánto tiempo lo haré, según me vaya saliendo, pero me gustaría que puedan tener una modesta referencia sobre el coleccionismo de sellos y las nociones básicas sobre esa afición que, asumámoslo, no está en su mejor momento y tiene un futuro bastante sombrío dada la involución del correo postal.

Hoy, a título de curiosidad, les voy a contar la historia (según se dice, real) de cómo se inventó el sello de correos moderno. Hay algunos hallazgos arqueológicos que hablan de sistemas similares de hace siglos, pero me voy a centrar en lo que es la filatelia tal y como hoy la conocemos.

Antes de la invención del sello de correos, los envíos los pagaba el destinatario según la distancia recorrida. Si éste rechazaba la carta, el servicio de Correos no recibía ni un céntimo por lo que hacía el trabajo sin contraprestación alguna.

Primer sello postal de la historia

El inventor del sello fue Rowland Hill, un profesor de matemáticas que a mediados de los años 30 del siglo XIX observó en una posada una cosa singular: el cartero llegó con un envío para la posadera, que ella rechazó afirmando  no tener dinero para pagar su coste. Amablemente se ofreció a pagarlo el señor Hill, pero ella le indicó que no era necesario, ya que la carta no tenía nada dentro. Era un sistema que usaba con su familia para, sin abonar coste alguno, recibir un mensaje de que todos estaban bien. Hacían el envío y tal y como escribían las señas en el sobre el receptor sabía que no había malas noticias sin necesidad de recibir la carta, por lo que cumplía su función sin pagar.

Esto hizo que Hill pensase en un nuevo sistema que evitase la picaresca, y su idea fue la creación del sello de correos, una forma de “prepago” por un envío. En febrero de 1837 presentó esta idea en su “Post Office Reform” que, tras una larga tramitación, dio lugar al primer sello de correos de la historia, el conocido como “Penny Black” (como es obvio por costar un penique y ser de color negro), con la imagen de la Reina Victoria y que comenzó a circular en mayo de 1840.

Diez años más tarde, el 8 de enero de 1850, España emite su primer sello utilizando el mismo sistema, el seis cuartos negro (de nuevo el valor y el color son los que denominan al sello) con la imagen de la reina Isabel II. 171 años después, el sello de correos sigue entre nosotros. Con sus altibajos, sí, pero ahí lo tienen.

Primer sello español

jueves, 25 de noviembre de 2021

Demuestra que eres ''De Lugo Lugo'' consumiendo en las empresas locales

Si compras en Lugo generas empleo en Lugo, riqueza en Lugo y servicios en Lugo. Nada es más lucense que eso.

Ayer la Asociación Lugo Monumental que tengo el orgullo de gestionar y que engloba a más de un centenar de locales del recinto amurallado de la ciudad, presentó una sencillísima campaña bajo el lema “De Lugo Lugo” que pretende recordar al público la importancia de hacer sus compras en el comercio local para, así, tener puestos de trabajo en Lugo, pagar impuestos en Lugo y generar riqueza en Lugo, lo que revierte en el conjunto de la sociedad.

Desde siempre la expresión "De Lugo Lugo” ha sido una de las peculiares formas de los lucenses de identificar a quien es de la ciudad y, por extensión, a todo aquello que es puramente local.

En una época tan crítica para el comercio como es la semana del “black Friday”, previa a la más importante de las campañas del año, la navideña, pretendemos así afianzar la concienciación que desde la pandemia que aún vivimos se ha generado.

Los ciudadanos vimos lo que son nuestras calles sin locales, sin tiendas ni bares, sin comercio ni vida… y no queremos que los retos a los que se enfrenta el comercio tradicional, siendo el más duro de todos el de la competencia (yo diría que desleal ya que pelean con armas diferentes) del comercio digital, hagan que aquel suceso extraordinario se convierta en nuestro futuro.

En un primer paso de la campaña se han editado 90.000 pegatinas, cuyo diseño es de Lucía Barrios, que los establecimientos utilizarán en paquetería, correo o de la forma que consideren oportuna para dar a conocer este lema. Tanto hostelería como comercio o servicios han querido participar en esta iniciativa, que esperamos mantener en el tiempo para convertirla en una seña de identidad de la ciudad.

Ah, por cierto, esta campaña no ha costado ni un céntimo de dinero público ya que se financia con las aportaciones de los asociados. Por si las dudas...

miércoles, 24 de noviembre de 2021

¿Por qué aumentan las relaciones sexuales de riesgo?

 

Porcentaje de adolescentes que dicen haber usado el preservativo (solo o en combinación con otro método) en la última relación sexual coital en 2002, 2006, 2010, 2014 y 2018 en función del sexo.
Fuente: Estudio sobre la conducta sexual en España

Hoy hace 30 años que murió Freddie Mercury, el icónico cantante de Queen, que se convirtió en un símbolo no sólo por lo artístico (que también), sino por haber sido en el imaginario colectivo de varias generaciones la referencia de las consecuencias del SIDA, aquella otra pandemia que se vivió en el mundo y que hoy está casi olvidada contra toda lógica.

Las campañas que en los años 80 y 90 se hicieron para la protección de la salud sexual de la población, incluyendo aquella mítica del “pónselo pónselo”, tenían como trasfondo en nuestra mente la noticia del fallecimiento de Mercury. Supongo que, muy a su pesar, su fallecimiento tuvo como reacción una concienciación entre la gente joven de la época que hoy me temo que no se produce.

La aparición de medicamentos que reducen la mortandad e incluso los síntomas del VIH, como la famosa profilaxis de preexposición (PrEP) son algo fantástico, pero tienen como consecuencia negativa que los adolescentes de hoy hayan perdido en gran parte el miedo que teníamos nosotros al SIDA… y demás ETS. Evidentemente es bueno vivir con menos miedo, pero tal vez habría que delimitar mejor el temor de la precaución, porque aunque algunas enfermedades sean tratables a día de hoy las cosas no están bien enfocadas.

No todo es SIDA. La gonorrea, la sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual han aumentado. En España la sífilis afectaba a 1,73 personas de cada 100.000 y en 2017 se multiplicó por 6 esa incidencia. En cuanto a la gonorrea pasó de 2,04 en 2001 a 18,74 en 2017.

Los hábitos sexuales están cambiando. No sólo la gente es activa sexualmente con menor edad, sino que creo que están peor enterados… no tienen menos información, sino que es de peor calidad porque un altísimo porcentaje de jóvenes conocen la sexualidad a través de la pornografía dada la facilidad con que acceden a ella por Internet, y eso no sólo crea problemas relativos a la protección sino también a las prácticas.

Tres décadas sin Freddie Mercury hacen que uno se sienta mayor, sí, pero también nos ayuda a apreciar todo lo que hemos vivido en estos treinta años y cómo han cambiado las cosas. Algunas para bien y otras para mal, como todo en la vida, pero habrá que buscar el medio de informar a los más jóvenes de lo que supone una sexualidad sana y libre pero con las debidas precauciones.

martes, 23 de noviembre de 2021

Lugo, la ciudad olvidada por el tren

Varios mapas de la Alta Velocidad en España. ¿les falta alguna ciudad que conozcan?

Vemos hoy las fotos de nuestros representantes públicos sonrientes en las pruebas del AVE a Galicia, para el que ya se ha comenzado a vender billetes que se podrán usar desde el 21 de diciembre. Puedo entender sobradamente la satisfacción del Ministerio, del Presidente de la Xunta y del Alcalde de Ourense… pero no soy capaz de entender por qué nuestra Alcaldesa, Lara Méndez, acudió a lo que supone para Lugo un nuevo acto de marginación de nuestra ciudad y provincia y, encima, el Ayuntamiento publicó su alegría en redes sociales. Exactamente, ¿de qué nos tenemos que alegrar? ¿De que le vaya tan bien al resto de Galicia mientras nosotros seguimos siendo más fea del baile?

Les diré que personalmente el trayecto a Madrid me importa un pito. No es precisamente el viaje que más me preocupa, ni creo que sea lo que vertebra un territorio. Ayuda, claro que sí, pero tampoco es que sea el objetivo a cumplir ni de lejos. ¿Cuántas veces va el lucense medio a Madrid? ¿Una al año, si es que va? ¿De verdad nos preocupa tantísimo que en vez de tardar 5 horas tardemos 3 y media?

Sí, ya sé… no sólo es ir de Lugo a Madrid sino también que la gente venga de allí a nuestra ciudad a hacer turismo, que se ve que es lo que nos queda para sobrevivir. Bonito panorama.

No, a mí lo que realmente me pone de mala leche es que Lugo tiene peores conexiones ferroviarias con el resto de Galicia ahora que hace años. Vamos a ver algunos datos bastante reveladores en una comparación con Ourense, la otra ciudad “interior y marginada” que siempre nos dicen que hay que comparar con Lugo.

Pues comparemos, comparemos. 

  • Desde Lugo a Coruña tenemos tres trenes diarios, siendo el más rápido el que tarda 1:42 horas y Ourense, que está a casi el doble de distancia, llega a esa ciudad en 1:08 horas, con lo que es obviamente más rápido que el coche y una alternativa realista.

  • Entre Lugo y Santiago nuestra única opción es tardar 2:43 horas, ya que sólo hay un tren que nos una (dando una hermosa vuelta por media Galicia) y los orensanos tienen 10 frecuencias a elegir tardando tan sólo 38 minutos en alguna de ellas (de nuevo, más rápido que el coche).

  • Por último, con Vigo desde Lugo NO tenemos conexión, mientras Ourense cuenta con 10 trenes diarios que, eso sí, tardan bastante para lo que están acostumbrados. 1:30 horas (recuerden que a nosotros nos lleva más llegar a Coruña).


Es una tomadura de pelo porque vamos a peor. Con la Pandemia han aprovechado para reducir frecuencias y líneas y nuestros dirigentes, en lugar de montar el sandios que deberían aplauden con las orejas y nos venden la fundamental importancia de una estación intermodal que no es más que un más que probable pelotazo urbanístico y que va a tener la misma utilidad que el Auditorio de Magoy a día de hoy. Ser un nuevo contenedor de aire carísimo que sólo servirá para hacer campaña electoral sin mayor utilidad.

Mientras tanto, las polisubvencionadas plataformas que aseguran estar para defender los intereses de los lucenses en este tema, mandan una discreta nota de prensa porque gobiernan los que les firman los talones.

Y así seguimos, sonriendo para las fotos y diciendo lo bien que les va… a otros. Pero no se preocupen, ya vendrán a tirarnos la estación de autobuses del magnífico lugar en que está para alejarnos los transportes de la mayoría de los usuarios y seguiremos diciendo que es en nombre de la “modernidad”.

Si es que tenemos lo que nos merecemos.

lunes, 22 de noviembre de 2021

Orgullo de ciudad: vuelven los premios ''Lucenses del Año''

Foto de familia de los premiados y las autoridades de la gala Lucenses del Año 2020
Foto: El Progreso

Organizados por el grupo El Progreso, se entregaron en Lugo el viernes los premios de Lucenses del Año 2020, aplazados, como tantísimas cosas, por esta larga situación sanitaria. Los premios se entregaron en una gala presentada por Paco Rivera y Sabela Corbelle, que tuvo lugar en el Eurostars Gran Hotel Lugo y fue extraordinariamente agradable (algo a tener en cuenta porque en estos actos es fácil caer en la monotonía).

La organización fue perfecta. Tuvieron detalles como comunicar los asientos previamente por correo electrónico, con lo que se evitaron las habituales aglomeraciones en la entrada para consultar el plano de las mesas y la distribución de los invitados fue muy acertada, mezclando a gente de diversos ámbitos, pero con cosas en común que hicieron de la velada un grato recuerdo para todos. Y eso no es nada fácil.

En cuanto a los premiados, el nivel de excelencia de los que recibieron los premios es tan poco discutible que, aunque nos genere a algunos una sana envidia (nada es más bonito que recibir una distinción en tu propia tierra), no hay celos posibles porque muy pocas personas tienen méritos para entrar en esta constelación de estrellas locales.

Los premios se otorgaron por sectores y los merecidos titulares fueron los siguientes:

  • Sonia Villapol (ciencia)
  • DiegoAS (arte)
  • Olga Novo (letras)
  • Carmen Lence (empresa)
  • Guido Álvarez (turismo)
  • Rubén Blanco (empresa y deporte)
  • Mariluz Abella (solidaridad)
  • Abraham Cupeiro (música)
  • Jorge y Pepe Coira (cine)
  • Antón Sanjurjo y Teresa Astorgano, de Traxandaina (etnografía).

Hubo además un premio de honor que se otorgó, como no podía ser de otra manera en este momento, a los servicios sanitarios que nos han dado su esfuerzo y, en ocasiones, su salud e incluso su vida para atendernos en esta pandemia. Lo recogió el gerente del Hula, Ramón Ares, en nombre del colectivo sanitario.

Verán que no hay ningún representante político en el listado ya que, como nos recordó Paco Rivera, desde su creación, los gestores de estos premios tomaron la adecuada decisión de soslayar ese sector para evitar tener que andar con compensaciones o temer represalias, que de todo hay…

Los premios son algo muy complicado de otorgar. Algunos reconocimientos, como el que te dediquen el Día de las Letras Gallegas o una calle en Lugo, se hacen únicamente a título póstumo, algo que personalmente no me ha gustado jamás. Sé que es una forma de disuadir a los demás aspirantes de tener celos (lo de tener que morirse primero hace poco apetecibles esas distinciones) pero también es verdad que le quita toda satisfacción a la persona a la que se quiere agasajar.

Pero precisamente por no temer ese juego de celos de “por qué ese sí y yo no” tan egoísta y tan humano, El Progreso ha sido acertadamente valiente recuperando estos premios que se comenzaron a dar a mediados de los años 60 y que desde 2007 no se habían vuelto a otorgar. Es una enorme satisfacción ver que los lucenses volvemos a sacar pecho y que reconocemos a los convecinos que tienen una trayectoria destacada en su campo y que hacen patria de su ciudad.

Esperemos que se mantengan año tras año y que tengan como protagonistas a nuestros vecinos más destacados, que verán reconocida así su valía y su cariño hacia Lugo.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Los usuarios del banco de alimentos bajo el punto de mira de los inquisidores digitales

Colas en el banco de alimentos de Lugo
Foto: El Progreso

Estos días circula por las redes un vídeo de un coche aparentemente lujoso, un vehículo enorme (había puesto que es un Audi pero por lo visto es un Mercedes, realmente no creo que eso sea lo relevante), recogiendo bosas en el banco de alimentos, lo que ha despertado la indignación de muchas personas. No es nada nuevo, de vez en cuando leemos comentarios sobre la cilindrada y precio de los vehículos de que bajan las personas que van a por artículos de primera necesidad, y el poco control que hay sobre los destinatarios de las donaciones. Les diré que me parece una barbaridad dar por sentadas tantas cosas juntas.

Para empezar, antes de hacer una crítica tan demoledora deberían asegurarse de que los que recogen los alimentos son los usuarios finales. ¿Quién les dice que no es una persona del propio banco de alimentos que está llevando bolsas a alguien que, por lo que sea, no se puede desplazar? ¿Por qué damos por sentada la peor versión de la historia cuando puede haber puntos de vista más amables?

En segundo lugar, vamos a suponer que sí, que el coche es de quien va a por los alimentos para su casa… ¿han pensado en la posibilidad de que el coche no sea tan lujoso ni tan caro como ustedes piensan? ¿Han visto el mercado de segunda mano y los precios de coches que hace no demasiados años eran extraordinariamente caros?

Sigamos con suposiciones. Vamos a pensar que sí, que la persona compró el coche con su dinero porque tenía un negocio que iba bien y que tiene un Audi, un BMW o un Mercedes… pero que las cosas le han salido mal porque la vida da muchas vueltas. ¿Consideran los tribunales de lo correcto que ha de vender el coche (por una fracción de su valor) para comprar otro “inferior” para así estar acorde con su nueva situación? ¿De veras? ¿Qué es lo siguiente? ¿Les miramos si la chaqueta es de marca (que pudo comprar en otro momento de su vida o haber recibido en el ropero de Cáritas) o si tienen empastes de oro?

Si esta pandemia debería haber servido de algo era para entender que mucha gente que jamás pensó que se vería en las colas del banco de alimentos está allí. Empresarios, trabajadores de altos sueldos… personas que daban por sentado que nunca recurrirían a la caridad se ven en la tesitura de tener que recurrir a este servicio porque pintan bastos y las cosas no les han ido bien. Salvo Amancio Ortega y cuatro más, todos podemos vernos en esas así que les recomiendo un poquito más de empatía y un poquito menos de mala leche.

¿Existen abusos en los servicios sociales? Por supuesto que sí. ¿Hay quienes se aprovechan del sistema y piden ayudas cuando tienen recursos suficientes? Desde luego, es indiscutible. El problema es filtrar el trigo de la paja. ¿El usuario ha de vestir harapos y acudir en un viejo utilitario para ser digno de recibir ayuda? ¿Cómo sabemos en qué situación está la persona que tenemos delante?

El banco de alimentos hace una más que noble labor, es lamentablemente necesaria, y estoy seguro de que ellos mismos ven casos sospechosos o de los que directamente tienen certeza sobre su mal proceder, pero ¿qué pueden hacer? ¿pedirles documentos oficiales que certifiquen su mala situación? Es que ya lo hacen…

Hay profesionales de la ayuda social, claro que sí, y son los que sirven de excusa a los más radicales para condenar al sistema entero, pero si no fuera por ese sistema habría gente que no sé cómo iba a sobrevivir.

Si una persona ha caído en desgracia, bastante tiene con tener que pasar el mal trago de ir a por alimentos de la caridad como para que encima le miren mal por tener un coche “caro” por el que no le darían ni el dinero suficiente para comprar uno “barato”.

Un poquito de empatía, coño.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Cuando un bus pasa antes de la hora es peor que si se retrasa

Hace ya unos cuantos años hicimos un viaje por Austria en que fuimos a Viena, Graz y Salzburgo. Entre las ciudades nos desplazábamos en tren y creo que me va a costar olvidar que en uno de los trayectos escuchamos decir por megafonía algo del estilo de “señores pasajeros, lamentamos informarles de que sufriremos un retraso de DOS minutos en la llegada a la estación de XXX, tiempo que recuperaremos antes de la siguiente estación”. Sí, sí, se disculparon por dos minutos de retraso…

Publicaba ayer una persona en un grupo de Facebook un suceso en que la conductora de un autobús urbano de Lugo se negó a abrir la puerta fuera de la marquesina a un pasajero habitual que acudía a su trabajo, a pesar de estar detenido en un semáforo en rojo a pocos metros de la parada. Es perfectamente comprensible que no sea abra la puerta fuera del lugar indicado para ello, y de hecho entiendo que no lo tienen permitido por muchísimos motivos, siendo el primero de ellos que es un peligro para el propio usuario y un despiporre si se convierte en costumbre, que nos conocemos.

Sin embargo, hay un elemento que hace que lo que se podría entender como una pretensión exagerada del usuario sea más comprensible (aunque no por ello aceptable): el autobús pasó por la parada antes de tiempo, algo que es bastante habitual en Lugo.

Quiere la casualidad que este mismo domingo a mediodía no sólo me pasó a mí lo de que el bus llegase antes de la hora, sino que tuve ocasión de documentarlo. Verán, quería coger el bus 1.4 en la Ronda de la Muralla para bajar a casa de mi suegra en Fingoy, y consulté Moovit, la aplicación israelí (por cierto es gratuita y muy recomendable) que te dice todas las combinaciones posibles e incluso si te merece la pena ir andando. La aplicación me indicaba que el 1.4 pasaba por la ronda a las 15:09 y allí me fui. Era algo pronto pero tampoco tenía otra cosa que hacer.

Mi sorpresa fue ver que en la pantalla que indica las próximas llegadas de buses cada poco tiempo decía una cifra diferente. Por ejemplo, a las 14:56 decía que el bus llegaría en 12 minutos y a las 14:57 que tardaría 7. A las 15:02 afirmaba que llegaría en 1 minuto y llegó realmente a las 15:05, es decir, con adelanto a su supuesta hora de paso, tanto la indicada por Moovit como la que ponía en la pantalla inicialmente. Para mayor fantasía, a los pocos metros, en la parada frente a Obras públicas, estuvimos parados 10 minutos porque había cambio de conductor y, ahí sí, se arrancó a la hora.

Comprendo que es muy difícil que el bus pase a la hora exacta cuando hay mucho tráfico, porque puede haber embotellamientos o circunstancias que hagan que se retrase, pero soy totalmente incapaz de comprender que pase antes de la hora. Lo suyo, entiendo yo, es que si el trayecto se hace más rápido de lo previsto, algo razonable en un día como ese (un domingo a mediodía en que podías tumbarte en medio de la Ronda sin peligro alguno), lo suyo sería hacer una mayor pausa en las paradas para cumplir con el horario, ya que no sólo es una cuestión de inicio y fin de trayecto, sino que para muchos usuarios es importantísimo el punto donde lo van a coger.

“Que vayan antes a la parada” es una solución sencilla y que parece de sentido común, no se lo voy a discutir, pero si hablamos de gente que va o viene del trabajo y que tiene probablemente otras obligaciones es espinoso que estén sujetos a variaciones caprichosas del servicio. El horario está para lo que está, y si bien, insisto, está fuera del control de la organización un retraso, sí que está en su mano evitar adelantos sobre el horario.

Sé que con lo de los buses siempre se monta lío porque hay a quien ha perjudicado la nueva distribución de las líneas. No es mi caso, la verdad, porque uso el autobús poco (tengo la suerte de poder ir andando a casi todas partes) y cuando lo necesito apaño bastante bien con Moovit y no suele ser una cuestión a contrarreloj. En lo que yo conozco el nuevo sistema está muy bien, pero deberían pulir estas cosas que tienen fácil arreglo. Los buses: a su hora por favor.